Publicidad

Adoctrinamiento o censura

Fotografía de la publicidad de 'Hazte Oír' en el periódico La Verdad

El PIN parental nos devuelve a una época de represión. Cuando empezamos a cuestionar cómo se educa a nuestros hijos y tenemos que pedir perdón o permiso por todo, nos cortamos las alas y nos ponemos las vendas ante una realidad que está ahí delante y que se traduce en personas humanas reprimidas.

Cuestionar es cuestionar. Empezamos cuestionando qué charlas se dan, pero seguimos cuestionando qué concepto debe tener una charla y eso incide directamente en la educación que realizan los profesores, que tendrán que autocensurarse en todo momento, porque todo se puede percibir como un ‘adoctrinamiento’ , esa palabra clave que, al ser una falacia, convierte toda medida contraria en inservible y silencia la crítica contra una medida represiva.

Pongo un ejemplo: si en una clase de historia se está dando el franquismo (una clase también es una charla y a partir de ahí…) y el profesor dice que Franco fue un dictador y habla de los crímenes del franquismo y de los tiempos de la dictadura, ofreciendo también una perspectiva objetiva sobre la República ¿También lo considerarán adoctrinamiento? Seguro que sí y así con todo. Porque a partir de ahí todo se puede cuestionar y todo se puede silenciar. Y ahí acaba la democracia y la libertad, en el silencio y la represión, en la censura y en el miedo.

También es paradójico que mensajes a favor del PIN parental se difundan en los medios de comunicación. Las empresas que trabajan con la libertad de expresión como su principal recurso difunden una medida que desestima esta libertad y la llena de odio, dudas, miedo y censura. Un ejemplo es el periódico ‘LA VERDAD’ de Murcia, que en estos días está recogiendo publicidad de la polémica ‘Hazte Oír’ en una campaña que se dirige en contra de la libertad de expresión y pide un voto o un reclamo a las derechas. Es decir, el periódico murciano se está cavando su propia tumba.

Los medios de comunicación son los primeros que no deberían exponer publicidad sobre un solo partido o una sola ideología y menos aún, sobre medidas que rompen con la libertad de expresión. Pero ante todo esto necesita una respuesta precisa y concisa de los colectivos que se están atacando, no solo los LGTBI o los ecologistas, o tantos otros que se asocian a la izquierda (al fin y al cabo la silenciada en esta publicidad, dirigida claramente, perdonen la redundancia, a los votantes de la derecha) ; sino también los profesores y profesionales de la educación, cuyo trabajo está siendo cuestionado constantemente y sería aún más cuestionado con esta medida.

Las falacias de siempre persiguen al hombre y vulneran derechos y libertades primarias para un estado democrático. Y la decisión final es la elección entre ese ‘adoctrinamiento’ o la censura. Espero que se tome la decisión final y lo que se comunique sea un grito unánime, más valioso que nunca, la respuesta: ‘adoctrinamiento’.

Archivado en: Opinión
Temas: , ,
Entrada siguiente
Tráfico restringido en Cartagena
Entrada anterior
Activado el servicio de tramitación de daños
Menú