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Cehegín, tierra de Maravillas. Capítulo 1: La sierra de Burete y sus pozas

Las pozas de Burete/ Fotografía de Antonio López Sevilla

El 90% de las hectáreas de bosque de Cehegín están situadas en la sierra de Burete, un espacio natural que, junto a la sierra de Lavia y la de Cambrón, fue designada en el año 2001 Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), que son consideradas por los estados miembros de la Unión Europea como zonas naturales de singular relevancia para la conservación de la avifauna amenazada de extinción.

Pasear por esta sierra en buena compañía o practicar deporte es un placer que hay que disfrutar. Es un espacio idóneo para largos paseos (es decir, para una buena sesión de senderismo y más ahora, que se han recuperado 50km de ruta para esta actividad) o para recorridos en bicicleta por su conexión con salidas que van hacia Selva y Pedro Ponce, hacia Avilés y Coy, hacia Burete y hacia Doña Inés. Desde su interior boscoso se pueden recorrer zonas como el Albergue del Coto Real, se puede descansar y tomar un refrigerio en la Fuente del Piojo o admirar la belleza del Arroyo de Burete.

También en su interior podemos disfrutar de su fauna salvaje, con cuidado y respeto, pues más de una especie es vulnerable o está en peligro de extinción. Como hemos dicho, es una zona especial para avistar aves como la chorva piquirroja, el águila culebrera europea, el águila calzada o el búho real. También hay especies de mamíferos salvajes como jabalíes, conejos o cabras montesas. Queremos recordar que esta es una zona natural y por tanto siempre que se quiera transitar por ella es recomendable llevar una bolsa para tirar los desechos posteriormente en una papelera.

En Burete también nos encontramos con flora diversa en la que predomina el pino Carrasco. Otros ejemplares que se pueden ver son pinos laricios, encinas o quejigos. También encontramos gran variedad de arbustos que componen el sotobosque del pinar donde destacan la coscona o chaparra, el lentisco, la cornicabra, el enebro, la jara estepa o el madroño. En algunas épocas del año se pueden encontrar los deliciosos níscalos (o guiscanos, robellones… en fin, lactarius deliciosos) que se pueden hacer en la sartén, al igual que los espárragos, ambas son especies que crecen tras haber llovido mucho.

En general, la sierra de Burete es un espacio que merece la pena descubrir al completo, pero uno de los lugares más bonitos que podemos encontrar son las llamadas ‘Pozas de Burete’ en las que el agua da un magnífico espectáculo que embellece más si cabe la naturaleza que encontramos. Es un espacio único para hacer fotografías de naturaleza (como la del fotógrafo ceheginero Antonio López Sevilla, que acompaña a este reportaje), en las que resaltar este paraje que da de beber a los animales y nutre la tierra en la que crecen las plantas.

(Aquí abajo, el enlace a la introducción de este reportaje por capítulos)

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