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Cehegín, tierra de maravillas. Capítulo 3: El puntarrón

En Cehegín puedes dar un paseo por el tiempo. No es difícil imaginar los tiempos en que nuestros antepasados se asentaron en la ciudad de Begastri, pues podemos visitar sus ruinas y conocer su historia. Parte de esa ciudad está en el Museo Arqueológico de Cehegín, en el que también encontramos fósiles y restos humanos de miles de años de antigüedad e incluso tenemos nuestra propia ‘Dama de Cehegín’ , que nos remonta al siglo III d.c. La casa de la boticarias, las cuevas de la peña rubia, el casino de Cehegín… es indudable que el patrimonio histórico de Cehegín recorre todo tipo de épocas, lugares y espacios.

En uno de sus versos, Fernando Gil Tudela,poeta ceheginero, describe Cehegín como “un mar de tejas”.El puntarrón desde sus partes altas nos descubre este mar en el que se baña el sol todos los días

Pero si queremos respirar esa historia el mejor espacio para pasear es el denominado ‘puntarrón’. La historia de este histórico espacio de Cehegín se remonta a la época en la que los musulmanes vivieron en la península ibérica. Las personas musulmanas conformaron el municipio de Cehegín y las más pobres poblaron el ahora conocido como ‘puntarrón’, que era una expansión de la villa original.

Las casas del puntarrón se hicieron de materiales pobres, por lo que no tardaron en aparecer las ruinas de las mismas, que hoy en día permanecen derruidas en algunas calles de Cehegín. En la actualidad se ha adecentado la zona con muchas obras y reparaciones, sobre todo en el año 2015, cuando se consiguieron 250.000€ para reparar gran parte de este barrio.

En el puntarrón quedan las ruinas de hogares que un día fueron y ya no son

Gracias a las obras podemos disfrutar de un mirador desde el que se pueden ver las ruinas de la Ermita de San Sebastián, cercanas a una zona de Huerta y de río que se extiende hasta la pedanía de Valentín. Pero a pesar de estas reparaciones el puntarrón es una zona que sigue precisando de una actuación concienciada para mantener y divulgar su valor histórico.

Si bajamos a las ruinas de la Ermita de San Sebastián, de las que hablaremos en un próximo capítulo, podemos ver la belleza del barrio del puntarrón alzándose a nuestra mirada, las pocas casas colgantes que quedan y algunos árboles y flores variadas que decoran sus calles y alegran a sus vecinos día a día.

Las ruinas de la Ermita de San Sebastían de las que hablaremos en un próximo capítulo) descansan a los pies del barrio del puntarrón
Puedes leer el capítulo 2 haciendo click en este enlace
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