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Disfrutar del periodismo

Yo he tenido la suerte de entrevistar a Luis Del Olmo. El padre de la radio y de formatos tan exitosos como el de ‘Protagonistas’ me dio en 10 minutos de charla una lección sobre periodismo. En sus miradas y sus palabras se reflejaba su honradez y su sentido de la objetividad, sin dejar de lado todo lo que había disfrutado del periodismo.

Luis Del Olmo entregó toda su vida al periodismo y a la radio (y ahora que está jubilado, a su mujer y a la poesía). Disfrutó como un niño yendo detrás de las noticias, en una furgoneta con Mercedes Milá y otros nombres que se hicieron grandes gracias a su tutela. En su programa entrevistaba a las personas de moda, los y las ‘protagonistas’ del momento. Su periodismo era bueno porque su pasión no estaba tan encerrada como ahora en plazos, imposiciones y barreras de todo tipo que machacan la ilusión de un periodista con talento.

A día de hoy las cosas han cambiado. Como estudiante de periodismo veo mucha predisposición a la carrera del periodista-soldado, ese que sigue todas las órdenes y hace el trabajo sucio de una redacción: recoger notas de prensa, ir a las ruedas de prensa e informarse de lo que publica la competencia para recoger sus noticias. Esta es una función necesaria y aún así, la entera dedicación de los profesionales de la información a la misma hace que el periodismo se encajone y se tope siempre contra los mismos muros.

Disfrutar del periodismo es ir a la calle tras la noticia, trabajar fuera de las redacciones, buscar la verdad tras cada rincón. Claro está que para eso se necesitan medios responsables, que no pongan trabas en cuanto a la ideología, lo que se puede o no publicar y lo que se debe o no agasajar a los publicistas. El periodismo se disfruta más cuando se piensa antes en el lector que en la propia empresa.

No es contraproducente decir esto. Se ha demostrado con creces que el periodismo de calidad, con una buena producción, siempre da unos buenos resultados económicos. Por ello el periodista de a pie debe luchar siempre por sus publicaciones, aunque estas sonrojen a la prensa y dañen al poder, o precisamente por eso mismo.

El poder del periodismo como control del poder político ha sido relegado a una sumisión cauta ante los recortes en la prensa escrita. Pero han nacido nuevos medios que aprovechan las ventajas de las nuevas tecnologías para hacer un nuevo periodismo atrevido, que se enfrenta a poder y que cumple su función pública para con el pueblo. Ese es el periodismo que se disfruta y el que no se debe perder nunca.

Archivado en: Opinión
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